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domingo, 6 de agosto de 2017

Nomenclatura de Azcapotzalco (II)


El Distrito Federal y Atzcapotzalco. José Antonio Urdapilleta.
Con la abolición del Imperio y tras el Triunvirato, la Nación Mexicana decide constituirse como una República Federal designando a la ciudad de México como la sede de los poderes de la Federación, esta ciudad contará con un territorio autónomo a cualquier estado de la Unión al que se llamará Distrito Federal, siendo su extensión dos leguas a la redonda a partir de la plaza mayor, según decreto del 18 de noviembre de 1824
A pesar de quedar comprendidos dentro del territorio del D.F., Atzcapotzalco, Tacuba, Tacubaya, Coyoacán, Mexicalcingo, Tlalpan y Xochimilco tuvieron una situación ambigua para los gobiernos de la ciudad de México y del Estado de México, situación que quedó aclarada en 1826 cuando se determinó que todos los pueblos cuya mayor parte quedaran dentro de los límites del D.F. pertenecían a esta demarcación, sin embargo el pleito por los límites entre estas dos entidades continuó hasta 1878, fecha en la que los barrios de Santa Cruz del Monte y Santa María Xocoyahualco quedan en el Estado de México.
En 1854, Antonio López de Santa Anna dispuso que el D.F. se dividiera en ocho prefecturas centrales, correspondientes a los cuarteles mayores que formaban la municipalidad de México, más tres exteriores: Tlalnepantla, Tacubaya y Tlalpan. En 1861, se hizo una nueva modificación al D.F., quedando dividido en la municipalidad de México y cuatro partidos: Guadalupe-Hidalgo, con los municipios de Atzcapotzalco y Guadalupe; Xochimilco, con Xochimilco, Tulyehualco, Tláhuac, San Pedro Atocpan, Milpa Alta y Aztahuacán; Tlalpan, con San Angel, Tlalpan, Coyoacán, Iztapalapa e Iztacalco; Tacubaya, con Tacubaya, Tacuba, Santa Fe y Mixcoac.
Durante el gobierno de don Porfirio Díaz, en diciembre de 1899, el D.F. es dividido para su administración en la municipalidad de México y seis prefecturas: Atzcapotzalco, con las municipalidades de Atzcapotzalco y Tacuba; Guadalupe-Hidalgo, con Guadalupe e Iztacalco; Tacubaya, con Mixcoac, Santa Fe y Cuajimalpa; Coyoacán, con Coyoacán y San Angel; Tlalpan, con Tlalpan e Iztapalapa; y Xochimilco, con Xochimilco, Aztahuacán, Atenco, Tulyehualco, Mixquic, Tláhuac, Milpa Alta, Atocpan y Ostotepec; a partir de este momento Atzcapotzalco fue designado como “de Porfirio Díaz”, en honor al “Héroe de la Carbonera, del 2 de Abril y de la Paz”. Para 1903 el D.F. se divide en trece municipalidades: México, Atzcapotzalco, Guadalupe-Hidalgo, Tacuba, Tacubaya, Mixcoac, Cuajimalpa, San Angel, Coyoacán, Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta e Iztapalapa.
La Ley Orgánica del Distrito Federal de 1928 suprime el régimen municipal y crea para su policía una dependencia a la que se le denominó Departamento Central, la ciudad de México agrupa ahora a Tacubaya y Mixcoac, además el D.F. se dividió en trece delegaciones: Atzcapotzalco, Guadalupe-Hidalgo (que en 1931 cambió su nombre a Gustavo A. Madero), Iztacalco, General Anaya, Coyoacán, San Angel (que en 1931 cambio su nombre por el de Álvaro Obregón), La Magdalena (Contreras), Cuajimalpa, Tlalpan, Iztapalapa, Xochimilco Milpa Alta y Tláhuac. Entre 1941 y 1962 se vuelve a reformar el D.F., comprendiendo la ciudad de México a Tacuba, Tacubaya, Mixcoac y General Anaya, sumando ahora doce delegaciones.
Finalmente, en 1970, a partir de un decreto presidencial se considerarán sinónimos Distrito Federal y Ciudad de México, suprimiéndose las categorías de ciudad, pueblo y villa, provocando con ello la pérdida de identidad entre los antiguos pobladores de estas entidades al incorporarlas todas a la única ciudad que se considera existente: México, además de no se designar a las cabeceras delegacionales. El territorio que comprendía hasta ese momento la Ciudad de México se dividió en cuatro delegaciones: Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, sumándose éstas a las doce ya existentes; con esta nueva conformación Atzcapotzalco perderá parte de su territorio, pasando principalmente el área de la refinería a formar parte de la delegación Miguel Hidalgo.

La Villa de Atzcapotzalco de Bustamante y Quintanar.
En recuerdo al glorioso hecho de armas que tuvo lugar en el pueblo de Atzcapotzalco el 19 de agosto de 1821 y a los comandantes del Ejercito Imperial de las Tres Garantías que participaron en esta batalla, los Chintololos solicitan al presidente de la república, general Antonio López de Santa Anna, que se le conceda al pueblo de Atzcapotzalco el título de ciudad con derecho a realizar una feria anual, tal y como se acostumbraba hacerlo en San Agustín de las Cuevas Tlalpan, sin embargo, bajo el argumento de su proximidad a la ciudad de México le niega esta categoría decretando, el 1 de septiembre de 1854, que a partir de este momento se le debe de nombrar como: “Villa de Atzcapotzalco de Bustamante y Quintanar”, sin derecho a celebrar la mentada feria.
En el Diccionario Universal de Historia y de Geografía se hace una descripción en 1853 de la futura villa:
“...sembrado de porción de pueblecillos, que son otros tantos barrios de la cabecera, y algunas haciendas como incrustadas en lo que forma su municipio: sus productos son trigo, maíz, cebada, hortalizas que cultivan con esmero sus habitantes, dedicándose, además, a la alfarería: [...] y su municipalidad, según los padrones de este año, apenas llega a 5,000 habitantes...”.

Nomenclaturas de Azcapotzalco (I)


Atzcapotzalco de Porfirio Díaz. José Antonio Urdapilleta.
Luego de medio siglo de luchas internas e invasiones extranjeras, durante poco más de treinta años la nación vivió un periodo de paz, tranquilidad y progreso al que se ha llamado Porfiriato (1876-1911) y, en Atzcapotzalco, bien se puede decir que se vivió y recibió los beneficios de ésta: “La Paz Porfiriana”.
Un ejemplo de lo anterior se dio en el año de 1899, cuando a este territorio se le otorga la categoría de prefectura política siendo nombrada como “Atzcapotzalco de Porfirio Díaz”, acción diplomática que permitió a la población estar bajo el cobijo del gobernante. Para algunos, esta acción les permitió realizar negocios pingües en el ramo de los bienes raíces, como es el caso de la sociedad de trabajadores del periódico El Imparcial, quienes entre los años 1900 y 1910 fraccionan los terrenos de la Hacienda de Clavería y otros pertenecientes a Ángel Zimbrón, para edificar la moderna y afrancesada colonia de El Imparcial.
Sin embargo, no todo fue especular con los terrenos de Atzcapotzalco ya que la paz social permitió a la población trabajar sus tierras y, en el caso de las haciendas y ranchos a medias o por jornal, obteniéndose la recuperación económica. La producción de forrajes, carnes y leche es tal, que es posible sacar grandes volúmenes de estos productos por medio del ferrocarril para su consumo en la ciudad de México.
La llegada del caballo de hierro a Atzcapotzalco coadyuvó a la instalación de varias factorías en su territorio, como lo fueron los molinos de trigo y dos de las industrias más importantes: la Fundidora de Hierro y Acero y la pequeña refinería de la Mexican Eagle Petroleum Company.
Con la instalación del tranvía y la construcción de las colonias Aldana, San Alvaro y El Imparcial, Atzcapotzalco es incorporado a la ciudad de México, lo que conllevó a dotar a la población de una serie de mejoras y servicios para su bienestar, en 1878, al instalarse el telégrafo entre la ciudad de México y Cuautitlán, se conecta una terminal con el gobierno y policía de Atzcapotzalco; en 1891 se inaugura el Palacio Municipal; para 1896 el tianguis que cada jueves se celebraba en la plaza de armas es reubicado debido a las mejoras que se realizan en la misma para transformarla en un jardín dotado de pórtico, con dos hermosos leones sobre pedestales, jarrones y un quiosco octagonal, de tal tamaño que por debajo de él transitaban los camiones, ya que su estructura de hierro fundido se levantaba sobre las aceras y la calle que dividían en dos al jardín.
A la llegada del nuevo siglo se inaugura el mercado hecho de alma de acero llamado Siglo XX, ubicado en la esquina de las calles Tepanecos y Porfirio Díaz; se dotó de luz eléctrica a la villa mediante un contrato con la Compañía de Fuerzas Hidroeléctricas de San Idelfonso y se hicieron mejoras en el rastro de la localidad; en 1904, se llevan a cabo las obras para dotar de drenaje y de agua potable a la cabecera, se canalizan zanjas y se alinean y componen calles y caminos, además se construye una enfermería y un depósito para cadáveres; para 1905, se introduce el tranvía eléctrico.
Para 1910, la población en Atzcapotzalco fluctuó entre los 10 785 y los 12 500 habitantes, de los cuales 7 500 se concentraban en la cabecera y barrios adyacentes. Contaba con dos escuelas superiores: José Rosas Moreno y Vicente Alcaraz, de niños y niñas respectivamente, más diez escuelas elementales para el servicio de sus niños y jóvenes.
Para las fiestas del Centenario del inicio de nuestra Independencia, además de los festejos de rigor, se inauguró la avenida del Centenario, la cual va a ser alumbrada por la compañía alemana Siemens and Salske, y por donde tendrá ahora su salida a la ciudad de México el tranvía.
En Atzcapotzalco, con su calma provinciana, el santo silencio era roto de vez en cuando por los pregoneros que anunciaban sus productos de viva voz: “tierra pa’las macetas; chichicuilotes tiernos; jamoncillos, dulces de leche, pepitorias, charamuscas, alegrías, cómprelas este día; gorrioncillos pecho amarillo, verdines cantadores, cómprelos güerita...”. Además, dicen las consejas, que el Señor Presidente de la República acostumbraba pasar varios días en Atzcapotzalco descansando en la casa del señor Zimbrón, y pasear por el camino de los Ahuehuetes para celebrar días de campo bajo la sombra de su fronda.
En 1914, por orden del Primer Jefe de la Revolución: Venustiano Carranza, y entre saqueos carranclanes, nuestra localidad deja de ser prefectura y pierde su denominación de “Atzcapotzalco de Porfirio Díaz”.